Thursday, November 8, 2007

Etcétera

Maldito el jardín que no deja de reproducir plantas transparentes y etcétera.
Y no me vengas con tu filosofía de taxi Renault 12 243.728 Kms banderita de platense en el espejo, que en el fondo tus opiniones son reflejo de charlas de bar o etcétera.
Sólo se trata de ponerle un poco de voluntad, che. Acaso me vas a negar que nuestra discusión es inútil. Estoy seguro que si quisieramos sin duda intentaríamos y etcétera.
Tenés razón, en el fondo nada es imposible de destruir o etcétera.
Pero lo que realmente me trastrona es que te cueste tanto decir tal vez, no, cuando haya granizo, cuando me crezcan las uñas o simplemente etcétera.
Y la gente no deja de sorprenderme: todos aspirando a ser paracaidistas, relojeros, vendedores de algodón de azúcar en el Parque Centenario, etcétera.
Me imagino si toda esta locura de pronto estallara, chorreara pus por las orejas o si acabara o etcétera.
Pero dejémonos de paranoias, siempre, y digo siempre, ante la duda lo más fácil es ponerse a enumerar articulos: el, la, lo, etcétera.
Está bien, probablemente haya medida más economizadora que un simple etcétera.

ETCÉTERAS:
EXÓTICAS - LECTURAS - PODRÍAMOS - REALIZAR - SI - ALGUIEN - COMPLETARA - LOS - ETCÉTERA.

Posted by pablogr at 15:27:26 | Permalink | Comments (2)

Wednesday, August 16, 2006

La pesadilla de Josemarui

Despertaba Aznar todo sudado y tembloroso (bueno, tembloroso todo menos su labio superior) y lo primero que hacía era agarrar el teléfono y llamar al primero de la agenda:

- Hello?

- ¡George, acabo de tener una pesadilla espantosa! - le decía agitado

 

- ¿¡Peruo qué pasó Josemarui!? - le respondía George con su acento tejano

- ¡Era terrible, erra terrible!

- ¡Peruo cuéntame de una vez! - se exasperaba George

- Estaban en las Naciones Unidas….y tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad habían votado una resolución…. ¡que prohibía la palabra “enemigo”! ¿¡Te imaginas, George, lo que eso sería!?

 

Entrevista a José María Aznar en la BBC - 24/07/2006

alt : http://www.youtube.com/v/HVVgKHJxVPw&rel=1&border=0 alt : http://www.youtube.com/v/kqLGnyZ_ES4&rel=1&border=0 alt : http://www.youtube.com/v/_QeBdH1×5xs&rel=1&border=0
Video de la Fundación FAES - “Think Tank” del Partido Popular de España alt : http://www.youtube.com/v/jXMN8rN3uBg&rel=1

Posted by pablogr at 01:40:22 | Permalink | Comments (1) »

Wednesday, August 9, 2006

La era del escepticismo

Era una época en que ya nadie creía en nada. Fue, no el fin, pero sí el distanciamiento masivo y contundente de las personas de las instituciones religiosas y sus mandamientos. Fue el descreimiento absoluto de la gente respecto a sus políticos. Fundieron todas las empresas y trabajadores independientes que se dedicaban a la adivinación y predicción del futuro.

 

Ya nadie se creía nada, y hasta las relaciones entre personas resultaban muy difíciles. Sobre todo se veían afectadas las que se basaban en un componente importante de confianza. Por ejemplo, ya nadie se creía las promesas de amor eterno. Y, durante un tiempo, esto se vio reflejado en que hubiera un importante descenso en el número de casamientos. Esto resultó preocupante al punto que muchos gobiernos del mundo y hasta las propias Naciones Unidas, alarmados por las tendencias demográficas, salieran a hacer campañas y políticas diversas para promover las uniones que garantizaran la continuidad de la especie.

 

Esto, de alguna manera corrigió la tendencia pero aún así las nuevas familias se construían basándose en ese mismo escepticismo y esto provocó un giro de ciento ochenta grados en la concepción de la familia, con toda la transformación social que de este cambio inicial se desprendió posteriormente.

 

Por alguna cuestión probablemente biológica, el impacto de esa ola de escepticismo no fue igual de contundente en las relaciones entre padres e hijos o entre hermanos.

 

Pero la amistad se transformó radicalmente. Ya no era común ver a grandes grupos de amigos reunidos. La gente no quedó aislada pero la idea de amistad tal y como se la conocía hasta entonces había perdido el sentido.

 

Al principio, el escepticismo avanzó en dirección de aquel que era, por su procedencia, origen o clase social, distinto. Pero luego llegó a alcanzar el mismo nivel para con aquellos iguales.

 

El sociólogo Jean-Pierre Rigau, profesor de la Universidad Paris-VIII, proponía que “este avance del escepticismo hacia el ‘otro igual’ desde el ‘otro distinto’ no era en tal dirección sino que se producía una igualación en el nivel de escepticismo a través de una disminución en el escepticismo hacia el distinto”. Según plantea en su teoría, “la disminución en el escepticismo hacia el ‘otro distinto’ estaría vinculada al aumento de escepticismo en otros ámbitos como el de los medios de comunicación, el cine, la religión y la política.

 

El deporte jamás volvió a ser el mismo. Muchos equipos de fútbol también quebraron. Descendió increíble y súbitamente la venta de productos de los equipos, la venta de entradas.

 

Muchísimos periódicos debieron cerrar sus puertas y varios canales de televisión se vieron obligados a modificar sus programaciones con el fin de recuperar la masiva audiencia perdida. De pronto, muchos programas informativos desaparecieron para ser reemplazados por documentales sobre la naturaleza o películas. Y resulta especialmente curiosa la transformación sufrida por el mundo fílmico. Fue la desaparición de las superproducciones, de los efectos especiales, de las historias de grandes héroes. El público comenzó a rechazar todo este tipo de films y los que más gente convocaban pasaron a ser aquellos en los que aparecen personajes de la vida cotidiana con sus problemáticas cotidianas.

 

La educación vivió su peor época en toda la historia. Hubo un fracaso escolar masivo. La UNESCO no daba abasto. Se convocó a una asamblea mundial urgente con pedagogos y especialistas en educación de todo el mundo para intentar dar respuesta a esta crisis ocurrida en el sistema educativo mundial. Según la Lic. Ingrid Frantz, especialista del Ministerio de Educación de Alemania y participante de la asamblea, “estábamos antes un cambio radical y súbito en los paradigmas en los que se venía basando la educación. Todo esto, sin duda, relacionado con los cambios sufridos en el seno de las familias y en la sociedad. Pero resultaba evidente que ya no era eficiente, en términos educativos, por ejemplo, la figura del docente carismático o la clase magistral que de un momento a otro quedó obsoleta. Y si ya estos dos aspectos que jugaban un rol primordial en nuestros sistemas educativos se vieron afectados radicalmente, no hace falta explicar todos los demás para entender los por qué de la crisis educativa mundial”.

 

En un primer momento, algunos profesionales de la salud, especialmente los especialistas en salud mental, se apresuraron en etiquetar esta situación como una patología. Así fue como el “Trastorno paranoide-escéptico” se llegó a ver en la bibliografía especializada de la época y en seguida los laboratorios más importantes llevaron a las farmacias diversos productos que pretendían paliarla. Pero al poco tiempo se descartó toda relación entre el escepticismo reinante y una causa biológica. En esto tuvo mucho que ver el escepticismo de los mismos profesionales de la salud por aceptar estas hipótesis, de los pacientes para someterse a ningún tipo de tratamiento, pero sobre todo se debió a que de haberla aceptado el mundo hubiera tenido que reconocer que estaba expuesto a la peor pandemia que la salud pública mundial jamás hubiera conocido.

 

Los intelectuales del momento esbozaban análisis y teorías que buscaban explicar esa ola de escepticismo. La Lic. Anne Chantoine, Profesora de Psicología de la Universidad de Québec, analizaba: “una de las características de este comportamiento escéptico era su alta reactividad. Hasta el momento, la reacción más común ante la falta a la verdad era un escepticismo pasivo. La persona expuesta al engaño se sentía derrotada y frustrada y esto la llevaba al aislamiento y la desesperanza; a la inactividad. Pero a partir de un momento dado y por una causa que se desconoce, la Verdad se convirtió en un valor supremo y todo aquel que se sentía engañado reaccionaba de manera algunas veces desproporcionada buscando la condena y el castigo de aquel que hubiera participado en el engaño”.

 

El escepticismo había llegado, a su manera, a todos los ámbitos de la vida humana. Los sistemas bancarios y financieros, la salud, la alimentación, las artes. Todo se había visto modificado, cada cual a su manera, por aquel escepticismo que marcó una era.

 

Una era sobre la que el escritor argentino, Pedro Pringles, dijo: “fue la época en que ya nadie creía en nada. Pero, paradójicamente, fue la época en que la humanidad volvió a creer en sí misma”.

 

Posted by pablogr at 12:51:08 | Permalink | No Comments »

Sunday, August 6, 2006

Marketing social

En el preciso instante en que el dedo de Arturo hundió lo suficiente el pulsador del timbre, se oyó un chillido como de gallina ahorcada que se suponía debía ser, para los dueños de casa, el anuncio de que había visitas. 4 segundos después unos pasos que se acercan. El ruido de la mirilla que se abre y luego del tiempo prudencial para poder observar quiénes son las visitas, el ruido de la mirilla que se cierra.

Momento incómodo si los hay. Sentirse observado. Pero no simplemente observado, sino que sentirse sometido a un examen. Si lo que veo por la mirilla me satisface, abro la puerta. Si no, no. Totalmente expuesto a los designios de un tercero.

 

Afortunadamente, Arturo pasó la prueba y Julio abrió la puerta. Y ahí es donde viene nuestra revancha. Nos abren pero no nos autorizan a entrar. Pero aún así con nuestra mirada podemos entrar, podemos violar su privacidad. Arturo lo sabía, pero no pudo evitarlo. Sus ojos gobernaban sus deseos, y no perdieron la oportunidad de pegarse una vuelta por el interior de la casa. Julio también lo sabía, y por eso con un gesto tímido intentó ubicarse de forma tal de dejar a esos ojos insurgentes con el menor margen de acción posible.

 

- ¿Qué tal, jefe? Venía para saber si tendría disponibles dos minutitos porque me gustaría comentarle algunas cositas que están pasando en el barrio e invitarlo a una reunión que se va a hacer la semana que viene. – El tono de la voz de Arturo sonaba lo suficientemente sincero como para no parecer que estuviera queriendo proponerle ninguna oferta imperdible y lo suficientemente distante y respetuoso como para no quitarle formalidad al tema en cuestión.

 

En ese momento fueron los ojos de Julio los que se rebelaron y se quisieron pegar una vuelta entera por su interlocutor. Comenzaron por las zapatillas, siguieron por los jeans, continuaron por la camiseta monótonamente blanca, dos delgados brazos que sólo fueron invadidos por una pulserita artesanal y liberados del reloj, para finalmente volver a una cabeza delgada y alargada, salpicada por dos ojos marrones oscuros, profundos, una nariz estudiadamente proporcionada, unos finos labios, algunos brotes de barba y un cabello negro ondulada y aleatoriamente ordenado. Un conjunto que en total no debería sobrepasar los 30 años.

 

- Sí, cuénteme, que no tengo ningún apuro – Volvió a abrir una nueva barrera Julio y le autorizaba el paso. Con cortesía pero aún con algo de desconfianza.

 

Julio, se imaginó Arturo, seguramente tendría tiempo porque acababa de volver del trabajo. Todavía llevaba puestos los zapatos de punta cuadrada, el pantalón gris, la camisa de manga corta y, sobre todo, esa cara de aún no haberse liberado del agobio del día y de querer manifestarse poniéndose el pantaloncito corto de la selección, una musculosa y las chancletas. Intentó también adivinar la edad de Arturo para poder imaginarse los posibles motivos de descreimiento que podría llegar a tener. Supuso que algo así como unos 40. No mucho más. Sería del tipo “bastante abatido, pero sin llegar a perder las esperanzas”.

 

Mire, ante todo mucho gusto, yo soy Julio. Alguna vez me acuerdo de haberlo visto por el barrio, yo trabajo en el locutorio de Rivadavia y Segurola. – Le tendió la mano e inmediatamente fue estrechada por la de Arturo. Otra prueba superada, otra barrera menos.

 

- Arturo, mucho gusto.

- Mire, le cuento de qué va el tema, Arturo. Resulta que con unos vecinos, hace algún tiempo, estábamos pensando que en el barrio hay muchos Contadores, Licenciados en Administración de Empresas, Arquitectos y distintos profesionales. Y la verdad es que hay muchas cosas del barrio que no funcionan muy bien. No hay papeleras y la calle siempre está sucia, las veredas están rotas en muchas calles, no hay bajadas en las esquinas para la gente en sillas de ruedas. Ni hablar del tema de la inseguridad ni que a la noche hay muchas calles que están bastante oscuras. Y creo que usted mismo podría seguir la lista de cosas que no están como podrían llegar a estar. – Hasta el momento, la cara de Julio era de aprobación, aunque había escuchado cosas así tantas veces en boca de los políticos que lo primero que temió era que se tratara de un puntero político de la oposición que venía a golpear su puerta como si fuera un Mormón para adherirlo a su comunidad.

- Antes que nada, le aclaro algo: no soy de ningún partido político y esto no tiene nada que ver con ningún partido político. Somos nada más que los vecinos del barrio, como vecinos. – Arturo supo leer con claridad la mirada de Julio e hizo la aclaración oportunamente. – Nuestra idea es aprovechar a los profesionales que tenemos para que nos puedan asesorar desde sus especialidades y juntarnos los vecinos a debatir y elaborar propuestas para presentar luego a la Municipalidad. Propuestas de cómo resolver los distintos problemas que tiene el barrio o de cómo mejorarlo. Pero la idea es presentar propuestas concretas y elaboradas, de forma tal de que lo único que tenga que hacer la Municipalidad en caso de aceptarlas sea asignar los recursos: la guita y el personal para que las ejecute. Los profesionales nos pueden asesorar a todos los vecinos, explicándonos cuáles serían las diferentes alternativas desde el conocimiento de sus profesiones, para abordar los distintos problemas. Y luego los vecinos debatiríamos y la idea es que el debate nos lleve a poder armar una propuesta.

- Bueno, no me parece mal, ¿pero le parece que la Municipalidad después nos dará pelota? – Cuestionó desde sus yagas Julio.

- Y, sinceramente, yo creo que la verdad es que en este país nunca se sabe, pero también piense que en el barrio podemos llegar a ser muchas personas. Que después cuando vienen las elecciones somos votos. Y excusas técnicas no pueden tener, ya que con ayuda de los distintos profesionales que hay en el barrio, podemos llegar a hacer propuestas factibles. Y aunque tengamos después que ser muy insistentes para que nos den bola, si somos todo un barrio organizado en torno a una propuesta, creo que sería más fácil poder llamar la atención de los medios, y con eso les meteríamos bastante presión. Pero lo interesante sería que podríamos debatir qué acciones tomar y hacer una cosa consensuada y grupal que siempre puede ser más exitosa que las acciones individuales. Imagínese solamente 500 cartas llegándole al Jefe de Gobierno junto a la propuesta.

- Sí, puede ser. Pero también puede ser que los use para ir al baño y durante mucho tiempo no compre papel higiénico. – Siguió soltando gajos de desesperanza Julio.

- Sí, puede ser. Pero entonces imagínese las mismas 500 cartas llegando a cada uno de los periódicos y redacciones de noticias de los canales.

 

Cinco segundos de silencio. Arturo espectante, Julio dubitativo.

 

- ¿Y cuándo es esta reunión que me decías? Vos me podés tutear también, ¿eh? No sé por qué me tratás de Usted. Me hacés sentir muy viejo, tengo 39 pirulos nada más. – Le guiñó Julio y Arturo supo en ese momento no sólo que había vencido una barrera más sino que le pifió solamente por un año en su cálculo. Y además, que Julio tenía pinta de buen tipo.

- Mirá, nos vamos a juntar, este Sábado no, sino el que viene, en la plazita de Gualeguaychú, al lado de la cancha. Hay un loco en Segurola que alquila equipos de sonido y se ofreció a llevar unos parlantes y varios micrófonos para que nos podamos escuchar todos los que querramos hablar. Y la idea es que de la gente que vaya, los que quieran, hagan un listado por orden de prioridad de los problemas que les parece que se deberían solucionar en el barrio. Entonces lo llevan ese día y en ese momento se hace el recuento y así vemos cuál es el tema que más gente querría tratar primero. En base a qué tema sea, se ve entre los que hay, quiénes pertenecen a profesiones que podrían aportar información sobre el tema y se arma un equipo de trabajo para analizar distintas maneras de abordar el problema según sus conocimientos y nos elaboran un documento que imprimimos y repartimos. Entonces la idea es que para la reunión siguiente los vecinos ya se hayan informado del tema y entonces debatir los distintos caminos o propuestas. – Ya el tono de voz de Arturo a esta altura era totalmente distendido. Había logrado el equilibrio perfecto que buscaba desde el comienzo entre formalidad y proximidad.

- Bueno, yo me voy a pasar. A ver qué tal nos podemos organizar. Y, decime, tampoco tengo muchísimo tiempo que digamos pero, ¿podría dar una mano en algo?

- Mirá, la verdad es que ahora más que nada se trata de poder avisarle a toda la gente. Y son muchos, así que lo que estamos tratando de hacer es de repartirnos los edificios entre los que nos ofrecimos. Si te animás lo que habría que hacer es esto que estamos haciendo ahora, habría que hablar con los vecinos del edificio para contarles lo que estamos haciendo y, si les interesa venir, explicarles cuándo nos juntamos y cómo es la dinámica de trabajo que está prevista. ¿Cómo lo ves?

- Sí, yo creo que no tengo problema. En este edificio somos poquitos y me los cruzo a casi todos varias veces al día – Se apuntó Julio.

 

 

Mientras bajaba por el ascensor, Arturo, se iba pensando en que esto le iba a llevar algo de tiempo si realmente quería ocuparse y participar. Pero inmediatamente se dio cuenta de que estaba dispuesto a sacrificar alguno que otro programa deportivo. Total, lo que importaban eran los partidos y no las estupideces que dicen los “expertos”. Prefería prestar un poco más de atención a las alternativas que le iban a traer los expertos del barrio y cómo conseguir un lugar mejor en donde vivir.

 

Mientras se sacaba la camisa, el pantalón y los zapatos y se ponía el traje de liberación doméstica, Julio, se imaginaba lo que le diría Claudia, su mujer, cuando durante la cena le comentara todo esto. “¿Y vos qué pensás de esto? Bueno, ni me digas, ya me imagino, a vos de vez en cuando todavía te llaman las utopías, gordo. Estos deben ser los del Partido Comunista o algo así, ya me la veo venir…”. No, esto no tiene pinta de politiqueo, vamos a estar y opinar todos los que querramos estar y opinar. Y sí, era cierto, lástima que muy de tanto en tanto le llamaban esas utopías. Eso le daba un poco de tristeza en el fondo, pero él no tenía la culpa. Muchos esfuerzos se hicieron para que así fuera. De todas maneras, pensaba que Claudia sería su primer ejercicio en este nuevo trabajo de Promotor de la Participación Vecinal. Ya le había inventado un nombre y todo. Solamente después de un rato se acordó de ese compañero del laburo que siempre lee periódicos de afuera cuando le contaba que en Dinamarca la gente se junta y elige las cosas y no los políticos: “Y claro, mirá a los daneses estos, como tienen tanta guita les sobra el tiempo y se pueden juntar a pelearse con los vecinos. Como no necesitan tener dos laburos para llegar a fin de mes”. Ni le había prestado atención cuando le dijo eso, pero ahora se acordaba, y pensaba que podía ser que a ellos les sobre el tiempo y por eso se organicen, o también podía ser que a nosotros nos falte el tiempo, y otras tantas cosas, porque no nos organizamos.

 

 

Posted by pablogr at 08:52:03 | Permalink | No Comments »

Wednesday, July 5, 2006

Limpieza

…y así fue mi historia, señores.

¿Triste?, ¡yo qué sé si triste!, si eso de la tristeza es una cosa que inventaron ustedes. Una palabra más de esas tantas que tienen y que tan poco les sirven para comunicarse.

Y no, la verdad es que tampoco podría señalarles a un único culpable. La industria fílmica norteamericana y los estereotipos que crea. O el instinto destructivo de la especie humana. U otra confusión derivada de esas palabritas que tanto les encanta poner a las cosas que ustedes mismos inventan. “Suciedad”. Creen que el aire está menos sucio lleno de insecticida que con algún que otro insecto dando vueltas. O, inclusive, si somos medio rebuscados para buscar culpables hasta podríamos hablar de esos que venden cosas por televisión y la última oferta esa de las aspiradoras multifunción. Esas que por llamar dentro de los 10 minutos posteriores al anuncio, de regalo vienen con un producto especial para limpiar alfombras. Claro que usándolo junto con la opción de limpieza a vapor de la aspiradora.

 

 

No, yo no hice nada raro, en serio. Me declaro inocente, sin duda. ¿Que daño puedo hacer por ponerme a tejer un rato y después echarme a dormir una merecida siesta hasta la hora de comer?. Al final tendría que haberle hecho caso a mi vecina que me decía que en veranito era apetecible ponerse a tejer en el jardín y pegar ahí mismo la cabeceada. Seguro que no hubiera terminado así.

Pero les aseguro que por más daño que les pudiera haber hecho, aunque ya les digo que es imposible, si tanto se creen las historias esas de Convenciones de Ginebra y tal, les aseguro que el castigo que me hicieron pagar fue un exceso absoluto. Si supieran la sensación escalofriante de estar plácidamente durmiendo la siesta y en una fracción de segundo verte envuelta por tu propio tejido recorriendo un oscuro tubo a 200 km/h. Sí, es duro de creer, lo sé. Pero así fue. Y no sólo eso, sino que al final del trayecto, que termina luego de estrellarse contra el fondo de esa celda oscura para ahí nomás quedar agonizante, una se da cuenta de que su agonía la vivirá envuelta de polvo y toda clase de desperdicios. Que es cierto, harán más corta la agonía, pero también la harán abominable. Se los aseguro.

Escúchenme una cosa, ¿qué daño les puedo llegar a hacer yo?. Yo sé que la televisión les comió el cerebro con tanta araña gigante y venenosa al igual que se los come a diario con las noticias, la prensa del corazón, los reality show y tanta película de Hollywood. Pero créanme, la mayoría no somos venenosas y las que lo son, viven muy lejos de los rinconcitos de sus techos. Al final todo esto les pasa por tener tanto palabrerío que al final sólo les acaba complicando las ideas.

Digan que ya no puedo, que si no los denunciaría yo por homicidio calificado. No representé ninguna amenaza para su salud, me comía a los bichos y mosquitos que tanto les joden la vida, evito que se tengan que llenar los pulmones de veneno. ¿Y me mandan a Abu Grahib simplemente por una cuestión de “limpieza”?. Déjense de joder.

 

Posted by pablogr at 02:15:51 | Permalink | Comments (2)

Sunday, May 28, 2006

El día de la patria


Joaquín Torres García - Uruguay

 

…y ese día la gente salió a las calles. No era un día más, se trataba del 25 de mayo. Era un día de celebración, de recordar el nacimiento de la patria, pero también de honrarla. Y así lo habían querido todos. Y así lo había entendido el Presidente de la República.

Los grupos de trabajo se organizaron desde los Centros de Gestión y Participación en base a sus actividades: infraestructura, educación, salud y trabajo.

 

 

 

Los delegados, designados por cada asamblea y colaborando con esos centros, habían estado trabajando desde hacía un mes para organizarlo todo. Algunas de las cosas que se esperan de ese día es que sea una jornada para la memoria y para la construcción, y entonces ellos, mientras “construían” la organización de ese día, hacían memoria. De ese mismo cosquilleo melancólico afloraba la memoria, esa sensación que uno puede sentir cuando mira los apuntes de la secundaria que se encuentra de casualidad en un cajón mientras ordena la casa. Momentos en los que en la construcción del presente se filtran guiños del pasado. Y el que se ocupaba de organizar los transportes, calcular cuántos micros harían falta, cuántos coches particulares se habían ofrecido, recordaba cuando la vieja manera de hacer política reinaba. El que se ocupaba de coordinar los talleres de promotores de salud, recordaba cuando la Cruz Roja ese día tenía que desplegar un operativo especial para proteger a la gente que, reunida en la Plaza, festejaba a un candidato o gobernante de turno y no a la Patria. El que se encargaba de coordinar los talleres de refuerzo formativo para los trabajadores se acordaba de cuando los Sindicatos eran unos de los que invertían en contratar micros para, haciéndole la “venia” al presidente de turno, transportar extras, que en muchos casos luego acababan siendo atendidos por la Cruz Roja.

El día había llegado. Es el único día festivo del año en que la gente puntualmente amanece a las 8 de la mañana y no aprovecha la justificada ausencia a su “responsabilidad productiva” para dejar una huella más profunda en el colchón.

A las 10 estaba cada uno de ellos en el sitio donde ya sabía de antemano que tenía que estar. Algunos se reunían en escuelas primarias, en Centros de Atención Primaria, en las oficinas de la municipalidad, en universidades, sindicatos y algunos, también, en plazas. Muchas plazas, infinidad de plazas, todas ellas honrando a la historia.

En algunas de ellas se organizaban los talleres de educación sexual para adolescentes, en otras talleres de formación y asesoramiento para trabajadores, en otras, clases de refuerzo para los niños con dificultades en determinados temas de la educación primaria, secundaria o universitaria.

Desde luego que todos los empleados estatales colaboraban en la organización del evento. Médicos, enfermeras, maestros, profesores, ingenieros, técnicos. Pero también participaban aquellos que tenían la formación necesaria y se ofrecían voluntariamente para, al igual que los empleados del estado, donar su salario de ese día para honrar a su patria.

No estaban todos obligados a participar, todo aquel que prefiriera utilizar dicho día para descansar o pasear podía hacerlo, sabiendo que aporta su salario de dicho día a la organización del evento.

Las brigadas partían hacia cada rincón del país, para poder acceder a las poblaciones más alejadas de las grandes ciudades. Habían también brigadas de infraestructura, salud, educación y trabajo. Las brigadas de salud se encargaban de preparar talleres de promoción de la salud, realizar controles generales a todas las personas que no tienen posibilidades de acceder con cierta periodicidad a un servicio sanitario. Médicos y enfermeras recorrían todas aquellas poblaciones efectuando controles generales a los pobladores, asesorando a las madres sobre los cuidados que podrían ofrecer a sus niños para prevenir enfermedades, organizando talleres de promoción de la salud en general. También se proveía de medicamentos y materiales a aquellos dispensarios que tuvieran necesidades.

Las brigadas de infraestructura llevaban materiales de apoyo a las escuelas rurales y dispensarios de salud, se ocupaban de realizar reparaciones y reformas en estos mismos lugares. Llevaban libros y material didáctico recolectados en todo el país de acuerdo a las necesidades de cada región. Las brigadas de educación organizaban jornadas para brindar apoyo a los niños que, de acuerdo a sus edades, tuvieran dificultades con determinados temas de la enseñanza básica. De la misma manera, las brigadas de trabajo asesoraban a los productores locales recomendándoles mejoras en sus producciones y asesorándolos en cuanto a posibles formas de organización regional para cooperar entre ellos mismos.

Todo el mundo con su escarapela prendida en el pecho, orquestas de banderas flameando en cada rincón del país.

Turistas desconcertados, dando vueltas por sus distintos destinos turísticos. Alertados al no saber si lo que estaba ocurriendo en ese país que visitaban era una revolución o de qué cosa se trataba.

-Actually, sir, this IS a revolution- respondió el conserje del hotel –But don’t worry, sir, this revolution is not about blood, is just about proud-

Confundido al principio, sorprendido más tarde y entusiasmado finalmente, luego de la completa explicación que el conserje le hubiera ofrecido sobre lo que estaba ocurriendo, el turista inglés no dudó un segundo en ofrecerse a participar en aquellos sitios donde estuvieran ofreciendo talleres de refuerzo sobre idiomas y él pudiera echar una mano.

No todo era necesidades básicas, también se organizaban en distintas universidades del país charlas entre científicos de distintas provincias para que en ellas pusieran en común las investigaciones que se estaban llevando a cabo en los distintos ámbitos y discutir logros, estrategias y orientaciones futuras. Parecía mentira que en una sola jornada se pudieran intercambiar tantas experiencias que redundaban finalmente en avances significativos en cada uno de los campos de investigación.

Puntualmente, a las 12 del mediodía, el país hizo una parada estratégica. Se trataba de compartir el almuerzo y brindar, por ellos mismos y por el país. Los delegados al respecto tenían preparados los choripanes, empanadas y bebidas que habían dispuesto los organizadores. Si bien no era nada opulento, el aire ya se venía perfumando desde las 11 de la mañana con el olor que provenía de las parrillas y eso ya era suficiente estímulo para el espíritu.

Algunos, precavidos o afortunados, también se habían llevado de sus casas algún que otro refuerzo alimentario, suficiente para repartir entre sus propias familias y algo más para poder compartir con aquellas familias que estuvieran en ese momento a su alrededor y, por el motivo que fuera, no hubieran podido llevarse también ese refuerzo a pesar tal vez haberlo deseado.

Las actividades continuaron ininterrumpidamente hasta las 6 de la tarde, momento en que ya se habrían alcanzado la mayoría de los objetivos buscados. Religiosamente las radios se encendieron esperando la llegada del Mesías radiofónico que en este caso no hablaría de ningún evangelio. El silencio se hizo casi absoluto en lo alto y ancho del país, el Presidente saludó a la población. No había tono de arenga, no había tono de anuncio publicitario, en su voz lo que brillaba era la emoción. Emoción envuelta de orgullo, naturalmente. El orgullo que puede sentir un presidente sabedor de la responsabilidad que tiene, él mismo y cada uno de sus compatriotas, y que ahora se veía en un único e inconfundible gesto de satisfacción.

Durante todo el día el gobernante habría estado recorriendo el país, en coche, en helicóptero, en avión. Había sido testigo de eso que los turistas confundían con una revolución. Y llegado este momento sólo quiso compartir la emoción que vivía, parecida a la que vivían sus compatriotas. No habló de ninguna campaña electoral, no habló de ningún balance de gobierno. No era el momento. Era momento de honrar la memoria y construir el presente. En eso mismo se basó su discurso: citó frases de algunos próceres de la Historia del país agregando como epitafio el orgullo que estaba seguro que sentirían estos antepasados si hubieran podido ser observadores de esa jornada patriótica. A continuación, remató su oratoria con los datos finales del balance de dicha jornada. Cuántos recursos se movieron, de dónde provinieron, cuántas personas participaron por parte del gobierno, cuántas como voluntarias, cuántas participaron de las actividades.

En todo el país una sola voz se oía, ni un solo murmullo opacaba la emisión radiofónica. Parecía como si hasta los pájaros hubieran decidido dejar de cantar en ese momento y el viento de soplar. Hablaba el presidente y no estaba hablando de política, o sí. Un gesto se repetía: hombres tomando de la mano a sus mujeres, padres agitando las cabezas de sus niños mientras los iluminan con ojos humedecidos. Orgullo que afloraba. Familias que nunca antes se habían visto en su vida que se intercambiaban miradas de fraternidad.

“…hermanos y hermanas, mañana será otro día, mañana seguramente la mayoría de las cosas seguirán sucediendo como venían sucediendo hasta ayer. Volveremos a nuestros trabajos, a nuestras obligaciones, volveremos a afrontar las dificultades de cada día y a disfrutar de las alegrías de cada día. Pero hoy, en este día tan simbólico, todos, cada uno de nosotros, volveremos a nuestras casas y nos iremos a dormir con el pecho ensanchado. Casi tanto como el vasto y hermoso territorio que hoy hemos honrado. Hoy, queridos amigos, hoy, sin duda, nos iremos a dormir sabiendo que en este maravilloso día todos estuvimos juntos, todos nos hemos abrazado y en ese abrazo hemos engrandecido enormemente nuestra patria.”

Posteriormente, luego de la despedida del Presidente de la Nación y del aplauso uniforme que brotó desde cada rincón del país, desde la Casa de Gobierno, tomó el “mando” de la ceremonia aquella conocida cantante que tan identificada con la idea de patria estaba y que compartió con todos los oyentes del país dos canciones: una de ellas que era el símbolo del nacionalismo, sano, constructivo (el Himno Nacional); y otro de hermandad con los países hermanos (Canción con todos).

Con todos, sí. Todos cantaron, todos rieron, todos crecieron y con ellos un sentimiento de fraternidad, de orgullo, de saber que ese día también se habló de política, ese día se hizo política y la hicieron aquellos que sin darse cuenta la hacen cada día. Pero esta vez, concientes de ello y al unísono.

Posted by pablogr at 15:03:23 | Permalink | Comments (3)

Tuesday, March 14, 2006

La vuelta

Una noche con altura divina y más fluidos satánicos emanando de esas apestosas cucarachas.

 

El ruido. Miró su mano y sonrió.

¿De qué se ríe? – preguntó el camarero

De que te creés camarero pero sos antropólogo – Le respondió la mosca

 

 

 

¡Vuelvan, vuelvan, que se hace de noche!

Escalofríos por la espalda. Otra vez la misma historia.

 

Llorar mucho.

“Ese portazo limpiará la ciudad”. Y así salió caminando y recorrió kilómetros de desierto hasta que ahí estaba el diariero.

Más noticias de mañana. Nada nuevo, sólo sangre.

 

¡Volvé, volvé, que ya está la comida!

La gota que no para de estrellarse contra la olla sucia.

 

El diario ya se había acostumbrado a ser un barco, así que tuvo que enterrar en la arena hasta que pudo ver a los primeros tiburones.

 

Pero es un barco, no un submarino – dijo el delfín

Nadie le pidió la opinión a un cactus – le respondió, ofuscado

 

“Y esa bola de luz que no me deja de mirar, ¿acaso no tiene nada mejor que hacer? Digo…dar vueltas alrededor de algún planeta o algo así”.

 

¡No lo mires, es un hechicero!

El chispazo no falló. Calló tendido al suelo agitando la arena a su alrededor y colaborando en un triple salto mortal de hormiga. La hormiga, agradecida por la inyección de adrenalina, pero la arena se puso como loca y empezó a dar vueltas y más vueltas hasta convertirse en tornado.

Vueltas y más vueltas.

¡Volvé, volvé!

 

“¿No ves que no puedo, que me tiene atrapado?”

 

La noche estaba divina, lástima que el sol no lo dejaba en paz. Pero por todo lo demás, era una noche fabulosa. De esas que te hacen sentir vivo. Tan vivo que ya no pudo volver.

Posted by pablogr at 23:38:31 | Permalink | No Comments »

Wednesday, January 18, 2006

Ensayo sobre el dolor

El dolor lo podríamos definir como la sensación producida por la resistencia del cuerpo a los cambios. El mecanismo por el cual nos llega a la mente la sensación que conocemos como dolor esta basado en una memoria que desarrolla nuestro Sistema Nervioso Central (es decir, nuestro cerebro) en la que se almacena toda la información relativa a las características y ubicación de cada uno de los fragmentos de los tejidos que componen nuestro sistema vital. Ante cualquier modificación en la conformación y/o las características de este tejido, esta da lugar al envío de una señal de alerta hacia el cerebro informando sobre el cambio producido en el sistema vital de esta persona.

La intensidad (y por lo tanto, forma de interpretación) de esta señal, es variable, y está determinada por la combinación de factores por un lado intrínsecos al grupo al que pertenezca este individuo y, por el otro, relativos a la importancia del rol que aquello que sufre el cambio juega dentro de su sistema vital. En ese sentido, si nos remitimos a la sensación percibida al fracturarnos un hueso o sufrir un esguince observaremos que el cerebro es avisado de que se ha producido un cambio en una determinada articulación o hueso de nuestro cuerpo.

La intensidad de ese dolor estará relacionada con la importancia que tenga el cambio producido en dicha estructura para el normal funcionamiento del sistema vital. Al sufrir una irritación en nuestro estómago nuestro cerebro percibe que se están produciendo una serie de cambios en la composición de las membranas del estómago, aquellas que son las encargadas de absorber aquellos componentes de la comida que nos resultan nutritivos, y nos envía esa señal con una intensidad acorde a la importancia que ello tenga para el normal funcionamiento de nuestro sistema vital. Podríamos imaginarnos que este proceso de memorización que sirve como referencia para la identificación de estos cambios tiene una velocidad máxima para la incorporación de nueva información, y la capacidad para incorporar los nuevos cambios producidos está delimitada por una tasa máxima de transferencia.

Por ello ante cambios muy radicales en la composición y funcionamiento del sistema vital a veces esta memoria aún conserva información sobre un fragmento del cuerpo que ya no forma parte de éste. A lo que comúnmente se le suele llamar el “dolor del miembro fantasma”, o dolor percibido por una persona que acaba de ser amputada y que lo refiere como localizado en el miembro faltante, sería un fenómeno de este tipo.

Del mismo modo, aquel otro tipo de dolor que habitualmente solemos calificar de “emocional” sería producto del mismo mecanismo. Nos ocasiona dolor la muerte de aquellas personas que implican un cambio en nuestro sistema vital, al igual que la ausencia de determinadas personas en tal sistema. Y no deberíamos dejar de tener en cuenta, al referirnos al normal funcionamiento del sistema vital, la influencia del aspecto cultural en su definición. El rol que cumplen, entre otras cuestiones, una persona, un familiar, un trabajo, una pareja, la incapacidad para caminar, la vida y la muerte en el normal funcionamiento del sistema vital de una persona sufren ciertas variaciones de individuo a individuo. Y tales variaciones se hacen notoriamente acentuadas en el caso de individuos pertenecientes a diferentes culturas.

Es un tema sabido que el dolor –incluso el dolor entendido con su acepción tradicional- es vivido por los individuos de manera diferente de una cultura a otra. En algunas culturas la falta de una persona se relaciona con un sentimiento de pérdida de un fragmento del tejido de ese sistema vital, mientras que en otras se relaciona con una transformación; hecho que si bien parece sutil, provoca una diferencia significativa en la interpretación de ese dolor entendido como pérdida y la de aquel entendido como transformación. La pérdida es una situación concluyente que marca un fin, momentáneo o no, pero el fin de algo. Mientras que la transformación es simplemente una transición de un estado a otro, una continuidad. De la misma manera, la importancia que puede tener la incapacidad para cumplir determinados roles está relacionada con la importancia que a su vez tengan esos roles en nuestro sistema cultural de referencia. Tendríamos que entender que el sistema de memorización de las características del sistema vital funciona de manera simétrica en el cuerpo, dado que en caso contrario sería de esperar que el dolor de una fractura en la mano hábil de una persona fuera mayor al de una fractura fisiológicamente equivalente en la mano opuesta.

Por lo tanto, debemos suponer que lo que se memoriza es una imagen que equivale al promedio de la importancia que revisten las dos áreas simétricas de nuestro cuerpo para el normal funcionamiento de nuestro sistema vital.

Entonces, ¿qué representa el dolor que proviene de la fractura de un tobillo?

Un castigo, una imposibilidad, una pérdida, un descanso, un aislamiento, una soledad; en resumen: un dolor…un cambio.

Posted by pablogr at 00:46:59 | Permalink | No Comments »

Tuesday, January 17, 2006

Hipermercado FAIR

“Recuerde, en Hipermercado FAIR siempre tenemos las ofertas más beneficiosas para TODOS.
Como siempre, Usted dispone de un asesor permanente en nuestro almacén que puede resolver cualquier duda que tenga respecto a nuestros proveedores:
-Condiciones de contratación de sus empleados
-Ubicación de sus plantas de producción
-Cumplimiento de las normas de protección de la ecología
-Otras actividades empresariales en las que participan sus propietarios o principales accionistas
…y toda aquella información que Usted necesite y desee conocer para hacer de su compra un acto responsable.

En Hipermercado FAIR deseamos contribuir con algo más que simplemente comercializar productos. Queremos, igual que Usted, un mundo mejor y más justo para todos.
Por eso, en Hipermercado FAIR, Usted sabe lo que se esconde detrás de las sonrisas de nuestros empleados.
¡Gracias por elegirnos!”

Posted by pablogr at 22:57:34 | Permalink | No Comments »

Monday, January 9, 2006

D I M E N S I O N E S

Tienda de jeans creadora de este tipo de pantalón. Segunda planta de un gran centro comercial en algún lugar del mundo.

Vendedor - “este te queda muy bien, muy natural…¿te gusta?
Cliente - “si, me fascina, pero, ¿sabes qué me gustaría también?. Una camiseta que diga LEVI’S en el brazo derecho…”

…mientras tanto, en la misma tienda, pero en otra dimensión:

Vendedor - “te queda bien, además, como este año tuvimos muchas más ventas de las que esperábamos vamos a destinar el 60% de los beneficios que obtengamos por la venta de este modelo de pantalón a la Fundación Pedro Reyes para apoyar su proyecto de investigación de una vacuna contra la malaria”
Cliente - “¡genial! ¿y dónde está fabricado el pantalón?
Vendedor - “en Marruecos, donde hemos creado 2000 nuevos puestos de trabajo y tenemos unos salarios que están un 40% sobre el salario mínimo del convenio y un 34% por encima del salario medio del país”
Cliente - “me parece increible y además me gusta mucho como me queda. Me voy a llevar dos. Total, estos pantalones duran mucho…”

 

 

Posted by pablogr at 23:01:49 | Permalink | No Comments »