Conspiraciones y risitas
Hay quien dice que el uso estratégico de una palabra para etiquetar o definir algo es uno de los objetivos o intrumentos de la propaganda. Yo, personalmente, creo que de ser así conmigo funcionó.
Desués del 11 de septiembre y los atentados a las torres gemelas, cuando empezaron a aparecer los primeros "conspiracionistas" entré en el juego. Les habían ya puesto el nombre: "Teoría de la conspiración".
Y eso sonaba feo, sonaba a loquitos que no tienen nada que hacer y se juntan a armar un dispositivo de ideas, hechos y cuestionamientos que, igual que en esos dibujos animados donde cortándole la soga a un globo se empiezan a suceder una serie de combinaciónes de objetos moviéndose automáticamente y consiguiendo al fin servir café en una taza, que sirven en este caso para buscar una explicación más rebuscada que la idea del barbudo asesino, rencoroso y que desafía al Imperio y mata a sus civiles en su propia casa.
De hecho, también hay quien dice que establecer en la opinión pública la idea de la teoría de la conspiración es una manera mediante la cual a través de la propaganda se consigue desbaratar toda disidencia articulada, en este caso contra la versión oficial de los hechos.
Pero a esta altura, yo no me creo ya la versión oficial. Y ya sin culpa, porque por lo visto cada vez hay más y más gente. Y no hablo de taxistas, peluqueras o vendedores de seguros. Hablo de políticos de todo el mundo de diversos partidos, científicos, periodistas y toda la capa de los "importantes" que cada vez ponen más en duda también esa versión.
Y en el fondo, el tema es que ya no es simplemente una de estas picardías yankees. Que te meto un golpecito de estado por acá, que te subvenciono a la oposición por allá, que te impongo mis productos y mis condiciones. En este caso creo que es un hecho, y a esta altura ya es bastante evidente, que cambió al mundo. No hace falta ser muy despierto para darse cuenta desde ya que hubo un antes y un después de los atentados del World Trade Center.
Para empezar, sólo por eso se iniciaron dos guerras, una de las cuales en contra de toda legislación, acuerdos y convenciones internacionales. Choque de civilizaciones, la guerra total contra el terrorismo. Y te dejo terminar toda esa lista de cosas que probablemente no se hubieran convertido en el menú diario de las noticias y los discursos si no hubiera existido el 11 de septiembre tal y como nos dicen que existió.
Tan importante es el hecho, que me parecería fundamental poder conseguir que se lleve a cabo una investigación internacional independiente sobre lo que verdaderamente pasó ahí. No sé si sirve juntar firmas, mandar mails o hacer qué. Pero sería realmente importante sólo conseguirlo, sea cual sea el resultado.
Tan importante es el hecho, que me parecería fundamental poder conseguir que se lleve a cabo una investigación internacional independiente sobre lo que verdaderamente pasó ahí. No sé si sirve juntar firmas, mandar mails o hacer qué. Pero sería realmente importante sólo conseguirlo, sea cual sea el resultado.
Espero equivocarme, pero cuando a la gente le brota una risita sínica cuando me ven como un extravagante (cuando no como un fanático) que rechaza todo lo que venga de los Estados Unidos (sea algo maravillosos como la Coca-cola o patético como Beverly-Hills y todo lo que lo rodea) yo creo que dentro de unos cuantos años seré –si llego- un viejo solitario y trístemente orgulloso. En ese momento yo tendré la risita sínica y pensaré para mi mismo (por eso de solitario), "¿vieron, por qué no se rien ahora?".
A mi eso es lo que se me ocurrió hacer, rechazar abiertamente todo lo que venga de EEUU. Es medio idiota, ya lo sé y sobre todo hoy en día cuando es imposible hacerlo. Pero para cometer algún atentado terrorista hay que ser fanático de alguna religión, de alguna causa nacionalista o agente de la CIA, y para ser honesto ninguna de las tres me convence.
A mi eso es lo que se me ocurrió hacer, rechazar abiertamente todo lo que venga de EEUU. Es medio idiota, ya lo sé y sobre todo hoy en día cuando es imposible hacerlo. Pero para cometer algún atentado terrorista hay que ser fanático de alguna religión, de alguna causa nacionalista o agente de la CIA, y para ser honesto ninguna de las tres me convence.
Se me ocurrió eso por más poco eficaz que en la práctica sea y la verdad es que no se me ocurre otra cosa, porque creo que si no hacemos algo hoy, en un tiempo estaremos sometidos al mismo grado de opresión a la que están sometidos los estadounidenses (que va cada vez más en aumento). Opresión política, sobre todo mediática, pero también policíaca y militar.
El mundo no se aguanta tal y como está y es otra cosa que digo sin esperar recibir un premio Nobel por hacerlo. No hablo de recalentamiento global aunque esté relacionado, sino simplemente, por ejemplo, del precio del petróleo y la comida y todas esas cosas por las que, según sondeos, uno estaría dispuesto en un caso extremo a justificar una guerra por ellos. Y como pinta la cosa, eso va a llegar. Irak está ahí lleno de soldados y de petróleo. Otra casualidad rebuscada de los conspiracionistas.
Pero el asunto es que cuando ese momento llegue (porque indefectiblemente creo que lo hará) entonces estaremos de su lado –el de los "aliados"- en una guerra interminable contra una gran parte del mundo. Y si no estamos entonces igualmente sometidos habremos tenido suerte nosotros y nuestras sorprendentes democracias, pero nos encontraremos en guerra CONTRA ellos.
Ninguna de las dos opciones es para saltar de alegría.
Ahora, podés mientras estás leyendo esto pintarte en la cara esa risita de la que hablaba más arriba. Yo, espero que queden copias de esto cuando llegue el momento, para entonces leerlo yo con tu misma risita.
Y si no, también podés ayudarme a pensar alguna idea más eficaz que no tomar Coca-Cola y que se te rían en la cara cuando explicás por qué mientras hacen música destapando la lata roja.
Pero el asunto es que cuando ese momento llegue (porque indefectiblemente creo que lo hará) entonces estaremos de su lado –el de los "aliados"- en una guerra interminable contra una gran parte del mundo. Y si no estamos entonces igualmente sometidos habremos tenido suerte nosotros y nuestras sorprendentes democracias, pero nos encontraremos en guerra CONTRA ellos.
Ninguna de las dos opciones es para saltar de alegría.
Ahora, podés mientras estás leyendo esto pintarte en la cara esa risita de la que hablaba más arriba. Yo, espero que queden copias de esto cuando llegue el momento, para entonces leerlo yo con tu misma risita.
Y si no, también podés ayudarme a pensar alguna idea más eficaz que no tomar Coca-Cola y que se te rían en la cara cuando explicás por qué mientras hacen música destapando la lata roja.

