Viernes, May 23, 2008

Conspiraciones y risitas


Hay quien dice que el uso estratégico de una palabra para etiquetar o definir algo es uno de los objetivos o intrumentos de la propaganda. Yo, personalmente, creo que de ser así conmigo funcionó. 

Desués del 11 de septiembre y los atentados a las torres gemelas, cuando empezaron a aparecer los primeros "conspiracionistas" entré en el juego. Les habían ya puesto el nombre: "Teoría de la conspiración". 

Y eso sonaba feo, sonaba a loquitos que no tienen nada que hacer y se juntan a armar un dispositivo de ideas, hechos y cuestionamientos que, igual que en esos dibujos animados donde cortándole la soga a un globo se empiezan a suceder una serie de combinaciónes de objetos moviéndose automáticamente y consiguiendo al fin servir café en una taza, que sirven en este caso para buscar una explicación más rebuscada que la idea del barbudo asesino, rencoroso y que desafía al Imperio y mata a sus civiles en su propia casa.

De hecho, también hay quien dice que establecer en la opinión pública la idea de la teoría de la conspiración es una manera mediante la cual a través de la propaganda se consigue desbaratar toda disidencia articulada, en este caso contra la versión oficial de los hechos.
Posted by pablogr at 14:22:46 | Permanent Link | Comments (0) |