HOUSE NIGHTINGALE*
Una serie yankee más. Sí, sí, lo de siempre. Héroes y relaciones humanas que, ya sea por repetición o un buen dominio de las técnicas audiovisuales, se nos van quedando ahí. Queramos o no, archivadas. Para algunos como una nueva ocurrencia yankee. Para otros, como pequeños manuales de instrucciones de lo cotidiano.
Y un día lo vi, como una excepción en mi relación con ese aparato cuadrado (en la acepción de la Real Academia, pero también en la acepción del Pequeño Porteño Ilustrado). Sí, por más que intentara estar con el sistema de alerta anti-estímulos publicitarios se ve que la artillería fue tan pesada que se me coló. Y un día lo vi. Y la verdad es que al principio me era tan feo el doblaje al que someten a las películas y series televisivas en España que me era difícil ver cualquier cosa, pero esta vez me reí un poco. Era como una parodia de un hospital, de ese que veo bastante, pero encima con esa credibilidad que los cerebritos robados por el mundo y que habitan en ese país del norte suelen conseguir. Y resultaba gracioso. El médico freak, un ser que se lleva mal con la vida y se dedica a jugar al investigador privado con las enfermedades de los demás y claro, con el pequeño detalle de la existencia de una cosa llamada persona en torno a esa enfermedad. Detalle con el que no queda otra que lidiar.
Y yo los quiero poner un poco en contexto, pero acabo de salir de sesiones interminables en las que me hablaban de la relación terapéutica, de los cuidados como un acto integral que involucra la salud en sus aspectos médicos (o sea, de enfermedades) pero también todos los demás aspectos que involucran a la salud (que según la OMS es ese “estado de bienestar físico, psicológico y social”), cosa que a veces se ve afectada por una infección, pero a veces por otras cosas que tienen que ver con la vida. Y, además de eso, convivo a diario con distintos profesionales de la salud. Y soy muchas veces testigo de otra versión, a veces muy distinta pero a veces –y eso es muy preocupante- no tanto, de la relación que nos muestra House entre profesional-paciente.
Hoy en día, por lo menos en España, evidentemente no podría existir un médico o ningún profesional de la salud House, por más crack que fuera. Al segundo día tendría las suficientes reclamaciones como para que su jefe superior inmediato lo tuviera que reemplazar por otro. Es lo que tiene un sistema público que pertenece a losciudadanos. Sin embargo, en el caso de House, que muchas veces a aquellos que se le queda archivado como pequeño manual de instrucciones se les olvida, la cosa ocurre en un hospital que está en EEUU y no sé si la empresa para la que trabaja el Dr. House, que en este caso es un hospital, sea indiferente en la realidad a la cantidad de clientes que el hospital perdería con un Dr. House por ahí dando vueltas.
En definitiva, lo que me dio un poquito de miedo fue el hecho de pensar que el Dr. House, para algunos profesionales que sé que son sus televidentes, seguramente sea como esa vocecita que más de uno tiene dentro en sus entrevistas con los pacientes. Es el personaje que interpreta desde la televisión todo eso que a ellos les gustaría decir o hacer durante una entrevista. Pero el problema es que para más de un paciente ese Dr. House será parte de ese manualcito de instrucciones cotidiano, dando lugar a que más de un profesional también deje fluir el mismo manual quelleva dentro. ¡Pobre sanidad!, ¡pobre salud!.
Bueno, y ahora sépanme disculpar,pero me puse a escribir justo cuando el Dr. House le estaba recomendando a una señora, a la que acaba de tratar por primera vez y a la que le acaba ded escubrir que está embarazada, que le diga a su marido que el hijo era de él cuando en realidad es de otro hombre, levantarse e irse rematándolo con la frase: “no se preocupe, las únicas relaciones exitosas están basadas en mentiras”. Y entonces, tengo que seguir con el capítulo. Lo siento.
* Florence Nightingale: http://es.wikipedia.org/wiki/Florence_Nightingale