Wednesday, January 18, 2006

Ensayo sobre el dolor

El dolor lo podríamos definir como la sensación producida por la resistencia del cuerpo a los cambios. El mecanismo por el cual nos llega a la mente la sensación que conocemos como dolor esta basado en una memoria que desarrolla nuestro Sistema Nervioso Central (es decir, nuestro cerebro) en la que se almacena toda la información relativa a las características y ubicación de cada uno de los fragmentos de los tejidos que componen nuestro sistema vital. Ante cualquier modificación en la conformación y/o las características de este tejido, esta da lugar al envío de una señal de alerta hacia el cerebro informando sobre el cambio producido en el sistema vital de esta persona.

La intensidad (y por lo tanto, forma de interpretación) de esta señal, es variable, y está determinada por la combinación de factores por un lado intrínsecos al grupo al que pertenezca este individuo y, por el otro, relativos a la importancia del rol que aquello que sufre el cambio juega dentro de su sistema vital. En ese sentido, si nos remitimos a la sensación percibida al fracturarnos un hueso o sufrir un esguince observaremos que el cerebro es avisado de que se ha producido un cambio en una determinada articulación o hueso de nuestro cuerpo.

La intensidad de ese dolor estará relacionada con la importancia que tenga el cambio producido en dicha estructura para el normal funcionamiento del sistema vital. Al sufrir una irritación en nuestro estómago nuestro cerebro percibe que se están produciendo una serie de cambios en la composición de las membranas del estómago, aquellas que son las encargadas de absorber aquellos componentes de la comida que nos resultan nutritivos, y nos envía esa señal con una intensidad acorde a la importancia que ello tenga para el normal funcionamiento de nuestro sistema vital. Podríamos imaginarnos que este proceso de memorización que sirve como referencia para la identificación de estos cambios tiene una velocidad máxima para la incorporación de nueva información, y la capacidad para incorporar los nuevos cambios producidos está delimitada por una tasa máxima de transferencia.

Por ello ante cambios muy radicales en la composición y funcionamiento del sistema vital a veces esta memoria aún conserva información sobre un fragmento del cuerpo que ya no forma parte de éste. A lo que comúnmente se le suele llamar el “dolor del miembro fantasma”, o dolor percibido por una persona que acaba de ser amputada y que lo refiere como localizado en el miembro faltante, sería un fenómeno de este tipo.

Del mismo modo, aquel otro tipo de dolor que habitualmente solemos calificar de “emocional” sería producto del mismo mecanismo. Nos ocasiona dolor la muerte de aquellas personas que implican un cambio en nuestro sistema vital, al igual que la ausencia de determinadas personas en tal sistema. Y no deberíamos dejar de tener en cuenta, al referirnos al normal funcionamiento del sistema vital, la influencia del aspecto cultural en su definición. El rol que cumplen, entre otras cuestiones, una persona, un familiar, un trabajo, una pareja, la incapacidad para caminar, la vida y la muerte en el normal funcionamiento del sistema vital de una persona sufren ciertas variaciones de individuo a individuo. Y tales variaciones se hacen notoriamente acentuadas en el caso de individuos pertenecientes a diferentes culturas.

Es un tema sabido que el dolor –incluso el dolor entendido con su acepción tradicional- es vivido por los individuos de manera diferente de una cultura a otra. En algunas culturas la falta de una persona se relaciona con un sentimiento de pérdida de un fragmento del tejido de ese sistema vital, mientras que en otras se relaciona con una transformación; hecho que si bien parece sutil, provoca una diferencia significativa en la interpretación de ese dolor entendido como pérdida y la de aquel entendido como transformación. La pérdida es una situación concluyente que marca un fin, momentáneo o no, pero el fin de algo. Mientras que la transformación es simplemente una transición de un estado a otro, una continuidad. De la misma manera, la importancia que puede tener la incapacidad para cumplir determinados roles está relacionada con la importancia que a su vez tengan esos roles en nuestro sistema cultural de referencia. Tendríamos que entender que el sistema de memorización de las características del sistema vital funciona de manera simétrica en el cuerpo, dado que en caso contrario sería de esperar que el dolor de una fractura en la mano hábil de una persona fuera mayor al de una fractura fisiológicamente equivalente en la mano opuesta.

Por lo tanto, debemos suponer que lo que se memoriza es una imagen que equivale al promedio de la importancia que revisten las dos áreas simétricas de nuestro cuerpo para el normal funcionamiento de nuestro sistema vital.

Entonces, ¿qué representa el dolor que proviene de la fractura de un tobillo?

Un castigo, una imposibilidad, una pérdida, un descanso, un aislamiento, una soledad; en resumen: un dolor…un cambio.

Posted by pablogr in 00:46:59
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